RETRATO DE DAVID

Estaban nubes amplias en el cielo,
que corrían rápidas,

paso a paso en un camino
en el que apenas se veía el horizonte.

Un movimiento tras luces y sombras,
centrado en el respiro,
el único sonido en armonía
con la música del viento.

No había pensamientos, ni caprichos,
ni tonterías…

solo pura inmersión en su ser.

Te conozco así,
libre de ser.

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